google2fe1c6f792688070.html

Seguro que alguna vez has escuchado la expresión «tiene el síndrome de Peter Pan». Puede ser que incluso conozcas a algún niño que haya pasado por ello. Se trata de la etapa en la que los niños mayores confiesan que no quieren hacerse mayores o adultos que quedan atrapados en la edad infantil.

Yo misma pasé por esa fase. Recuerdo cuando compartía con mi madre que no quería hacerme mayor y ella me explicaba que este sentimiento era compartido por otros niños. Me decía que era común y que se pasaría, que cada edad tiene cosas buenas y otras menos buenas, pero que puedes disfrutar de lo positivo de cada una. Aquella conversación me dejó más o menos tranquila y, en efecto, mi «síndrome» fue desapareciendo.

La alarma me saltó cuando fue mi hijo de nueve años quien acudió a mí para compartir ese sentimiento. Me confesó que no quería hacerse mayor porque los adultos están siempre preocupados y estresados. Esa información, que hasta entonces no había tenido, es la que me ayudó a comprender que no existe dicho «síndrome» por motivos naturales, sino que es una reacción a lo que los niños ven que les depara el futuro como adultos. Creo que, en las circunstancias en las que vivimos muchas veces, esa resistencia es normal.

Biológicamente, no hay especie animal que no busque la evolución constante. Si miramos a un humano recién nacido, intenta mover su cuerpo y emitir sonidos utilizando toda su energía. Unos meses más tarde, intentará alcanzar cualquier objeto y distancia. Después se esforzará por vestirse, comer solo e imitar cualquier actividad que vea en los mayores. Así que, si nuestra especie llega a una edad en la que quiere estancar su desarrollo, yo me preocuparía y mucho…. En mi opinión, si estos niños más mayores vieran adultos que ríen, abrazan y trabajan apasionadamente en algo que les encanta y que evolucionó a partir de su juego o hobby favorito, que se relacionan de una forma rica, amable y amorosa con las personas de su entorno y que llevan una vida fácil y equilibrada… estarían deseando seguir desarrollando sus juegos y sus amistades de la misma forma que lo hacemos en la infancia hasta llegar a la edad adulta. Pero la realidad es que, conforme vamos creciendo vamos dejando cada vez más esas actividades que nos gustan y con las que disfrutamos para ir haciendo «lo que debemos hacer» y «lo que tenemos que hacer»…. Eso no resulta atractivo para nadie.

La sociedad que tenemos es la que es y tiene cosas maravillosas, así que, para que nuestros pequeños puedan seguir creciendo con la mayor alegría y pasión posible, propongo:

*Acompañarles en cómo se sienten y cómo les afecta lo que ven a su alrededor, para ayudarles a tener una buena forma de relacionarse con las circunstancias
*Aceptarles como son, con su ritmo y su forma de vivir, para que no tengan que tomar un rol en el que se sienten tensos o incómodos y alejados de su naturaleza
*Respetar sus gustos, intereses y hobbys para que puedan desarrollarlos y disfrutarlos durante todo el tiempo que deseen, incluso convertirlos en su forma de vida
*Mejorar nuestras propias vidas para darles unos padres más relajados, más felices y amorosos y un mejor modelo

Hace tiempo me di cuenta de que yo (o cualquiera de nosotros) puede ser la persona que quiera, mañana puedo seguir viviendo la vida que llevo hoy, puedo dejarlo todo e irme a viajar de mochilera o buscar un empleo en una multinacional con intención de escalar al puesto de dirección…. YO elijo mi vida… Así, que cada día intento elegir la mejor versión de la opción que he escogido, tomar conciencia de que tengo la oportunidad de elegir y sentirme dichosa por ello.

TE ANIMO A DAR HOY LA MEJOR VERSIÓN DE TI EN LA OPCIÓN DE VIDA QUE HAS ELEGIDO.

Espero poder ayudarte con mi vivencia para que podamos acompañar las vivencias de nuestros pequeños.

Como dijo Gandhi, «Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo».

Feliz fin de semana!!